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Vacaciones en familia con P&V: un aniversario muy especial

Bea y Luis nunca imaginaron que su sexto aniversario de boda lo pasarían en el Village Club Resort Terrazas Costa del Sol que la cadena Pierre & Vacances tiene en la localidad malagueña de Manilva. Avalado con el Sello de Turismo Familiar, el Terrazas cuenta con apartamentos para hasta 8 personas, perfectamente equipados; uno de ellos fue en el que se alojaron con sus hijos, Bea (4), Luis (3) e Itziar (1) aprovechando el puente de San Isidro, que en Madrid (ciudad en la que vive la familia) es festivo por ser el patrón. "Salimos el jueves 10 de mayo por la tarde porque esa primera noche dormíamos en Granada", cuenta Luis, que recuerda que "el viernes aprovechamos la mañana para ver la ciudad y ya después de comer cogimos el coche en dirección a Manilva. Llegamos sobre las 18 al resort y nos fuimos en directo a darnos un chapuzón a la piscina". A una de las dos que tiene el Terrazas, y de la que los niños no quisieron separarse los cinco días que estuvieron allí alojados: "Estaban fascinados, sólo querían estar en el agua". Y es que el complejo, tal y como señala Bea, invita a "no salir de él: puedes hacer un monton de planes con los niños sin tener que irte a otro sitio, se está súper agusto todo el día", aunque es verdad que la familia Herrera Luquin aprovechó para conocer un poco la zona.

"Nos levantábamos sobre las 8:30", comenta Bea, "desayunábamos en la terraza del apartamento, ¡un lujo!, y nos íbamos de excursión; hemos estado en el Peñón de Gibraltar, en Estepona, en Marbella, en Sotogrande y una mañana fuimos a Tarifa, a la playa, espectacular. Hubo días que volvimos a comer al apartamento y otros que picamos algo fuera. Y ya por la tarde, hasta las 19 que cerraban, en la piscina. Y después de cenar bajábamos a la Minidisco, porque a los niños les encantaba, había baile para ellos de 21 a 21:30 y mientras, nosotros aprovechábamos para tomarnos una cerveza, un mojito... Luego había juegos para los padres, lo que hace que se establezca entre los residentes una relación más estrecha".

Bea destaca sobre todo la comodidad tanto de los alojamientos como de las instalaciones: "El apartamento era precioso y súper práctico. Tenía una habitación con dos camas para los niños, sin ningún tipo de peligro, y en el dormitorio de matrimonio nos habían dejado, con mucho detalle, un kit de bebé que consistía en cuna, cambiador, trona y carrito para llevar a la bebé, lo que es una comidad extra. Había dos cuartos de baño y un salón con una terraza con vistas espectaculares", y Luis precisa: "Se veía el Peñón de Gibraltar y la costa de África". "Además", continúa Bea, "en la cocina había microondas, muy cómodo para los biberones, lavavajillas, cubertería y vajilla perfecta, las camas eran comodísimas -tanto los niños como nosotros dormimos fenomenal-, por las noches no se oía ni un ruido... Una de las cosas que más me gustó es que había servicio de lavandería: por 4 euros, en media hora tenías la ropa limpia, con opción también de secadora, así que yo me volví a Madrid con todo limpio, lo que para una madre es súper cómodo". Y, sobre todo, la limpieza, "estaba todo impecable, pero no sólo el apartamento, todo; la piscina, por ejemplo, a primera hora de la mañana ya había tres personas limpiándola, la dejaban impoluta...".

Instalaciones muy agradables

Y en cuanto al complejo, "es un recinto cerrado muy bien protegido, los niños están seguros en todo momento, hay muy buen ambiente para ellos y disfrutan muchísimo, no hay peligros y las instalaciones son preciosas. Hay una zona de restauración, una plaza, zona infantil con columpios y diferentes salas en las que, por edades, los niños pueden hacer actividades de todo tipo, con monitores, y durante todo el día". Estas actividades se organizan en torno a diferentes temáticas diarias, que se alarga hasta el baile en la Minidisco: piratas, payasos... Bea y Luis reconocen que esto es muy cómodo, "también hay posibilidad de que te cuidaran a los niños todo el rato", pero ellos prefirieron aprovechar para estar juntos, y por eso la piscina la disfrutaron tanto. La familia estuvo alojada en un apartamento en el edificio de recepción, con lo que era muy cómodo bajar a la piscina, pero no quiere decir que se pierda en comodidad si el apartamento está más alejado, ya que "las instalaciones son muy agradables y se puede ir muy bien andando". La mayor parte de los turistas que se encontraron esos días eran franceses e ingleses: "Había españoles, pero eran los menos", cuenta Luis, a lo que Bea añade "que eso también nos gustó porque así los niños convivieron con otras culturas e idiomas". Y en cuanto al personal del alojamiento, "el trato con ellos fue muy bueno; no es el típico sitio en el que te atosigan, son muy respetuosos".

¿Repetiríais la experiencia? "¡Con creces!", señala Bea: "Es inmejorable. Sobre 10, le pongo un 9, y esto es por el precio del restaurante (20 euros el menú), que a nosotros nos suponía un esfuerzo aunque los niños tengan un 50%. Lo bueno es que en el apartamento puedes comer, y como hay supermercado en el complejo (te venden de todo, hasta flotadores), pues es muy práctico, nosotros hicimos allí compra y lo caprichos se quedaron para algún helado en la piscina y alguna cerveza en el ratito de la Minidisco, pero desde luego el Terrazas Costa del Sol es cien por cien recomendable para las familias". Luis añade: "Está muy adaptado a familias con niños. Te da mucha paz saber que vas de vacaciones y que los niños pueden estar seguros y jugar sin peligros". Y Bea concluye: "El 12 de mayo hicimos 6 años de casados y ha sido nuestro mejor viaje de aniversario".